Dec 22, 2012

Ley de Gasto Social y sus Implicaciones Económicas

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El gobierno con argumentos emocionales que nunca dijeron por qué el aumento del bono era necesario o quien determinó el incremento de 20 dólares y se enfocaron en explicar cómo los banqueros hace doce años se habían beneficiado de la crisis bancaria y cómo ser banquero era negativo. Nadie que no fuera la banca, y uno que otro empresario o académico se opuso, ¿quién lo haría ante el poético argumento de “antes sociabilizaron las perdidas, ahora vamos a sociabilizar las ganancias”?

Sin embargo, existen algunos aspectos importantes que debemos discutir, que han pasado desadvertidos o simplemente se perdieron entre los comunicados de los bancos, las vallas de desprestigio, la revelación de sueldos, las cuñas televisivas de “saber es poder” y demás sin sentidos:

i) La banca es, desde el punto de vista del gobierno, diferente de todas las demás industrias. La ley de Régimen Tributario Interno (LORTI) faculta a las empresas que reinvirtieran sus utilidades y se capitalizaran (léase, se fortalecieran) a reducir su impuesto a la renta (IR) 10 puntos. La nueva ley elimina la posibilidad que los bancos lo hagan, y con eso un importante incentivo a la reinversión se elimina.

El gobierno, que conoce que la capitalización es unos de los pilares fundamentales de la fortaleza financiera de un banco, les quitó la posibilidad de reducir su carga tributaria pero no les quitó la obligación de hacerlo ya que los niveles de capitalización son regulados por la Superintendencia de Bancos (SBS). Por tanto, podemos asumir que los bancos no se descapitalizarán.

ii) En el ya criticado anticipo al impuesto a la renta se incluyen ahora los activos monetarios. Este anticipo es criticado, porque presupone un pago por “rentas” que no se ha percibido.  Los activos monetarios en un banco mediano superan los 300 millones lo que aumenta el anticipo en alrededor de  USD 1.2 millones.

Por su naturaleza de anticipo los bancos eventualmente usarán este dinero como forma de pago o recibirán notas de crédito, sin embargo, la pérdida de liquidez y flexibilidad podrían ser costosas tanto para los bancos como para la economía en general.

iii) Crea un nuevo impuesto que azotará a la industria. Los bancos pagarán el 3% de sus ingresos gravables. Este es un juego de mañas, lleno de falacias, y de una retórica sucia. El Impuesto a la Renta (IR) actualmente se paga sobre la diferencia entre los ingresos y los gastos y el pago de la participación a trabajadores; crear un impuesto sobre los ingresos gravados podría representar una duplicación o triplicación del actual 22% del impuesto a la renta. Un incremento de esta magnitud podría acabar con una industria. Hagamos un ejemplo tomando el balance del Banco del Pichincha de noviembre del 2012.

El banco generó ingresos por USD 900 millones y tuvo gastos por USD 820 millones. De esta diferencia, USD 80 millones, pagamos el 15% de los trabajadores, lo que deja al Pichincha con USD 68 millones de utilidad. A partir de esto pagará un IR de casi USD 15 millones.

Ahora añadimos el nuevo impuesto del 3% de los ingresos, o sea USD 27 millones más. El banco tenía 68 millones, paga en total 42 millones (15+27), lo que representa una carga fiscal del 61%. Ese 3% de impuestos sobre los ingresos gravables se traduce en triplicar el IR.

¿Puede una industria soportar un impuesto a la renta de cerca del 60%? ¿Puede soportarlo sin que le dieran sino algunos meses para ajustarse? Cuando los analistas económicos hablan de reglas del juego cambiantes se refieren exactamente a este tipo de situaciones.[i]

iii) Triplica el impuesto a la tenencia de activos financieros en el exterior. Los bancos pagaban 0.084% mensual por su posición en el exterior y ahora pagarán 0.25% mensual. Parecieran cifras pequeñas pero el volumen de dinero que maneja un banco en el exterior superan los cientos de millones de dólares. El gobierno argumentó visceralmente que los banqueros no creen en su país, y por tanto tenían el dinero afuera. Parece un argumento extraño considerando que él mismo no pretende vivir en Ecuador y su círculo cercano también compra casas en el exterior, sin embargo, lo importante aquí es que existen razones técnicas para mantener el dinero afuera.

Por un lado, y con poca importancia está la seguridad. Los bancos argumentaron que si algo pasara en el país (implícitamente criticando al gobierno) el dinero de los depositantes estaría en mejor recaudo en el exterior. Sin embargo, este argumento es básicamente una falacia, el sistema financiero ecuatoriano se enfrenta a menos desafíos y riesgos que muchos en el exterior.

El argumento válido es la reciprocidad. La banca, como cualquier otro negocio se construye en la confianza. Y esta no es la confianza que pregona el Vaticano sino la posición cruzada, i.e. cuánto dinero tienes tu conmigo para que yo pueda confiar en ti (si las cosas salen mal, me quedo tu dinero). ¿Cómo beneficia esto al Ecuador? El comercio internacional se canaliza en gran parte a través del sistema financiero. Los exportadores e importadores realizan sus transferencias a través del sistema financiero nacional que a su vez contacta a un banco en el exterior para viabilizar los pagos.

Aumentando el impuesto de activos, los bancos nacionales reducirán sus posiciones en el exterior a los mínimos indispensables y provocará que los bancos internacionales no quieran asumir riesgos con bancos nacionales que no son más sus clientes.

Este impuesto en particular podría ser altamente perjudicial para el comercio internacional. Consideremos ejemplos de aterrizados y reales. Digamos que el Produbanco tiene una cuenta con el BNP Paribas (un banco Francés) para viabilizar las exportaciones de flores de un empresario lojano a Francia. Ahora con el impuesto, Produbanco podría decidir cerrar esa cuenta, y BNP no trabajará más con ellos. Produbanco no podrá ofrecer servicios ágiles cuando un cliente quiera importar o exportar a Francia, ahora tendrá que usar un tercer banco garantizando su pago, y los costos de comercio internacional se incrementarán.

En una situación extrema, los bancos se especializarán por país. Si quieres comerciar con Francia vamos al Banco del Pacífico, si quieres comerciar con Holanda vamos al Banco del Pichincha. Esta situación entorpecería muchos años de avance en la dinámica del comercio internacional. Y debo ser enérgico en esto, el afectado es el banco, pero también lo es la economía en su conjunto.

De aquí se desprende un corolario interesante. Triplicar un impuesto resulta un bastante inusual y representa claramente una carga fiscal prohibitiva y naturalmente el gobierno no busca recaudar más dinero de los bancos (al menos con este impuesto en particular), sino un equilibrio dinámico: que los bancos eludiendo pagar este impuesto reduzcan sus tenencias en el exterior y traigan el dinero al Ecuador.

Y así, el argumento nacionalista y populista habrá triunfado. Pero la realidad no es tan sencilla, a mediados de este año el gobierno reguló las tarjetas de crédito ante el temor que las personas se sobre endeudaran.

Pero las reguló a un nivel individual. Con este exceso de liquidez los bancos buscarán colocar el dinero primero en las inversiones más productivas y seguras y luego también lo colocarán en sus líneas de negocios más rentables: crédito de consumo. Los tarjetahabientes no podrán tener una tarjeta de USD 5 mil, pero seguramente podrán tener 10 de USD 500.

El gobierno podría estar creando justamente la situación que quería evitar. Y puede que incluso la haya exacerbado al eliminar los burós de créditos. No solo que habrá un exceso de dinero, sino que la información sobre la calidad crediticia de las personas podría no ser confiable.

iv) Sigilo Bancario y la seguridad. El gobierno hace bien, tiene buenas intenciones, pero los hechos y los resultados le suelen jugar en contra con sospechosamente demasiada frecuencia. Antes la información se canalizaba a través de la superintendencia de bancos, ahora se le permitirá al SRI tener acceso a las bases de datos de la banca.

En un mundo ideal, como el que imagina el gobierno, donde las leyes se cumplen y nadie es “sabido” la implementación de esta medida solo traerá beneficios. Así, el SRI podrá identificar a todos los que lavan dinero (movimiento muy inusuales y de altas sumas), los que evaden impuestos (mucho dinero y no pagan impuestos), etc. etc. etc.

Y en el mundo real, también podrán identificar a quién hacerle secuestro exprés, a quién pueden extorsionar, quien puede pagar rescates cuantiosos, etc. etc. etc.  Sin embargo, este tipo de ligerezas en la redacción de la ley no afectan a todos en la misma medida; a algún pillo se le saldrá la situación de control y alguien morirá, se empezará una investigación burocrática que determinará que algún funcionario del SRI vende esta información. Lo castigarán con “todo” el rigor de la ley y si tiene mala suerte terminará desempleado. Felicidades, lograron cumplir la ley. Nadie devolverá a la familia, ese padre, esa madre, ese hijo o esa hija, destruyeron una familia. Todo porque al gobierno nadie lo detiene, porque quiere tener sus manos metidas en todo.

v) Los servicios financieros desde ahora cobran IVA y con esto el gobierno reescribió la teoría económica. Creó un impuesto indirecto que lo paga la empresa y, según su persistente versión, no puede ser traspasado al consumidor final. O, ¿si pueden?

Las tarifas de servicios financieros son reguladas por la Superintendencia, así que los bancos no podrán subir la tarifa a cobrar. No pueden subir la tarifa, tampoco pueden bajar la calidad de servicio, porque hacerlo realmente no es una estrategia de negocio inteligente y más importante aún, porque no comprarán cajeros automáticos con pantallas borrosas o software de mala calidad. Lo único significativo que va a cambiar es el margen de utilidad (si aún queda).

El sistema bancario está atado de manos, no puede hacer nada en el corto plazo, la capacidad instalada, los cajeros instalados, los software desarrollados ya son costos hundidos cuyo costo marginal de funcionar correctamente son los centavos de electricidad que usan.

Los bancos lo seguirán haciendo: seguirán proveyendo los servicios, seguirán instalando cajeros automáticos, seguirán procesando las transferencias, los pagos de servicios, seguirá renovando tarjetas de crédito, seguirá firmando los cheques de gerencia, etc. Lo único que le queda a esta industria es aguantar, defendiéndose con cartitas que siembran incertidumbre que no tiene lugar, soportar con resignación los ataques dirigidos desde el gobierno.

Esta ley es un azote a la liquidez del sistema financiero y lo es también a la perspectiva de otras industrias. El único mal que la banca ha hecho es ser rentable, ser líquida, que Guillermo Lasso se candidatizara, y gozar de poca popularidad (La banca y los banqueros a nivel mundial gozan de una consistentemente mala imagen). Hay otras industrias que cumplen todas esas características pero no han tenido un candidato presidencial. Veremos qué pasa si la minería, los hidrocarburos, las telecomunicaciones se meten en la arena política.




Fuentes:
Código Tributario, Decreto Ejecutivo 1564, Ley Orgánica de Rgimen Tributario Interno, Ley Reformatoria a la Ley de Régimen Tributario Interno y a la Ley Reformatoria para la Equidad Tributaria del Ecuador, Ley Reformatoria para la Equidad Tributaria del Ecuador, Ley General para Instituciones del Sistema Financiero,  Reglamento para la Aplicación de la Ley de Régimen Tributario Interno.




[i] Debemos reconocer que los cálculos replicados aquí son bastantes sencillos y existe normativas complejas involucradas, este ejemplo explica el posible alcance nocivo para la industria que este impuesto representa.