Jan 30, 2012

¿Realmente gratis?


Hace unos días, conversando con dos amigos, recordé el día en que inicié mis estudios universitarios… son prácticamente cuatro años. Experiencias, ocurrencias, malos ratos, profesores y proyectos que nos marcaron estuvieron sobre la mesa. Entre esto, se comentó sobre los cambios vividos desde que la gratuidad en la educación universitaria, entró en vigencia.

Este cambio, propuesto en la Ley Orgánica de Educación Superior, ocasionó varios conflictos entre quienes aplaudían la medida y quienes aseguraban que no era tan buena idea. Los primeros sostenían que los fines eran nobles, al garantizar el acceso de todos quienes desearan estudiar, así como fomentar la formación de profesionales de excelencia. Mientras que los últimos, apelaban a su insostenibilidad en el tiempo y a los efectos paralelos que podía producir.



Vino entonces a mi memoria la conocida frase “no hay almuerzo gratis”, expuesta por Henry Hazlitt, en su libro La economía en una lección. Quise, pues, consultar las opiniones de varias personas que, al vivir –u observar– la transición desde instancias diferentes, me ayudaran a tener una idea más acertada de qué tan caro resultó nuestro almuerzo. 

El primer consultado fue don Jaime, un auxiliar de limpieza que trabaja desde hace varios años en una universidad pública, pero, desde el inicio, lo habían asignado a una facultad, cuyas carreras funcionaban con recursos propios. Él indicó que, al anunciarse la medida, existía mucha controversia sobre el tema, pero ahora todo está más tranquilo. “Muchos alumnos prefirieron cambiarse a otras instituciones privadas porque decían que la calidad de la educación iba a decaer”, comenta.

Solicité también los comentarios de un profesor universitario, que llamó mi atención, por responder de forma contraria a lo que había escuchado de algunos de sus colegas: él no estaba inconforme con el proceso. Además, cuando se refirió al cumplimiento de los objetivos tras la medida –accesibilidad y excelencia–, dijo que lo más seguro es que sí se hayan cumplido, pero que tal vez, a cambio de un costo muy alto. Dijo que “quienes no están lo suficientemente preparados para las pruebas de ingreso, dadas las fallas en el sistema de educación secundaria –generalmente pública–, están en una mayor desventaja ahora, que antes de la gratuidad”. 

No podían faltar entre los consultados, quienes viven el día a día del cambio. Dos estudiantes universitarios, coincidieron que si bien les alegra no tener que pagar más de 20 USD por semestre, la motivación que muestran varios de sus profesores por preparar y mejorar sus clases, casi ha desaparecido. “En mi carrera ha pasado de todo: desde el cambio en la malla curricular a una más genérica, hasta la decisión de su cierre definitivo”, comenta uno de ellos.

Finalmente, para completar el círculo de protagonistas del proceso educativo, decidí buscar opiniones de padres y madres de familia. La señora Victoria, madre de tres hijos, se mostró muy contenta al hablarme sobre los beneficios que recibió con la instauración de este sistema. Por su parte, don Víctor –taxista de profesión–, dijo estar desesperado porque su hija no pudo ingresar a la carrera de medicina por segundo año consecutivo: “este año, aun presentando dos alternativas adicionales (odontología y laboratorio clínico), no logró registrarse por internet”.

Entonces, ¿ha sido realmente ‘gratuita’ la educación superior en estos últimos años? 

Una vez más, “no hay almuerzo gratis”. Pero, más allá de conocer la respuesta, es indispensable tomar conciencia de que esta medida, así como ofrece grandes beneficios, también representa costos, observables en casos como los comentados previamente. 

Solo queda en nosotros, quienes percibimos los beneficios del sistema, dar el mayor esfuerzo posible. Es nuestra tarea aprender, buscar el crecimiento profesional y personal sin que lo impartido por los maestros o lo exigido por los centros educativos, sea el límite. De ese modo, podremos aportar al país lo suficiente para que el precio a pagar por nuestro almuerzo, no sea mayor a los beneficios que brinda.




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[1] Imagen de estudiantes de estudiantes tomados del blog “Reforma Política” de Medardo Mora Solórzano. Enero, 2012. URL: http://medardomora-reformapolitica.blogspot.com/2009/09/hacia-una-nueva-sociedad-o-una-tercera.html

1 comment:

Anonymous said...

Te felicito de corazón, el mensaje de fondo sumado con un enfoque sencillo y nada parcializado hace de esto algo que vale la pena compartir.
:)