Es así como
aquí “se logran” las cosas: pateando al perro para conseguir lo que quiero. Si
tengo que patear al perro del CNE para ganar airoso la consulta popular, lo
hago! Si tengo que patear al perro del CPC para designar a mi pana de fiscal,
lo hago! Si tengo que patear al perro del legislativo para obtener su
presidencia, lo hago!
Es así como
los procedimientos y leyes quedan mancilladas. Mientras luzcan absurdamente bien
escritas y publicadas en los sitios web del gobierno estamos en democracia, eso
parece ser lo importante.
Felicidades!
Lo han logrado. Lo vaga y tristemente rescatable del asunto es que el lastimado,
no es una persona sino es algo abstracto y por tanto no tiene un “defensor”. Nadie
defiende a quien físicamente no existe. ¿Quien defendería la institucionalidad y
demás valores si sus propios representantes los ultrajan a diario?
Pero últimamente
dos noticias rompen con el esquema descrito. Ya no patean al perro, al menos no
es el único pateado.
Enjuiciaron
y le ganaron a El Universo, patearon algún perro en el sistema judicial, pero
el afectado fundamental no es El Universo, somos nosotros los ciudadanos.
Cerraron los casinos, patearon algún otro perro en el sistema judicial, y otra
vez, el afectado principal no es el casino, son las familias que dependen de su
sustento.
Antes no
les importaba las normas, sus propias leyes y su propia constitución. Ahora parece
que no les importa su propio pueblo.


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