Sep 19, 2010

El Plan Retorno y los Incentivos

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Resulta curioso leer al presidente Correa criticar a aquellos “sinvergüenzas” que se aprovecharon del Plan Retorno a cargo de la Secretaria Nacional del Migrante (SENAMI).  El plan Retorno “Bienvenido a Casa” consiste en permitir a los migrantes ecuatorianos regresar al Ecuador y otorgar ciertas facilidades (librar de impuestos) a varios tipos de bienes (refrigeradoras, cocinas, autos, etc.).

El concepto o el espíritu del Plan Retorno pareciera ser claro cuando lo explica el presidente Correa: “es una cuestión de honor fundamental”. Pero es una gran falacia porque en realidad es fundamentalmente una cuestión de incentivos.



Y digo incentivos porque el razonamiento es muy lógico: un auto usado con un par de años en los mercados extranjeros puede fácilmente costar 18-20 mil dólares, mientras ese mismo carro en el mercado nacional no deja de costar 30-50 mil dólares. No se necesita sino un par de años de colegio para darse cuenta que el programa tiene una falla en su estructura.

Carece de los mecanismos necesarios para evitar que las personas noten la obvia ventaja de traer su auto y venderlo, pero asimismo no puedo pensar que este problema se resuelve únicamente prohibiendo la venta de artículos exonerados de impuestos aduaneros. Y es entonces donde caemos en la verdadera problemática del asunto, y la razón por la cual es curioso leer al presidente: ¿Quién diseñó tan erradamente el Plan Retorno?

La respuesta la sabemos desde 1937 cuando Ronald Coase sentenció “El ser humano no es capaz de prever todas las posibles situaciones en el futuro, por eso no puede elaborar leyes, ni contratos ni programas completos”.  Pero no por eso podemos permitir que el gobierno vaya creando planes y programas sin pies ni cabeza.

Aunque  no es posible diseñar programas completos, que prevean cada situación para evitar abusos, una elaboración técnica y bien pensada podría eliminar los errores elementales y sinsentidos, como aquel del Plan Retorno. Ahora no queda más que corregir las fallas.

Si el gobierno Central, a través de la SENAMI, hubiera trabajado bien en la definición, diseño y mecanismos de control  del Plan Retorno, le evitarían al presidente decir entre líneas que su gobierno trabaja mal, no se da cuenta de su error sino hasta después de algún tiempo (pero no lo reconoce), trata de corregirlo, y mientras lo hace, acusa de criminales a los que son y no son. Propio de un gobierno, que aunque se jacta de planificador, es impulsivo en sus decisiones.